domingo, 18 de mayo de 2014

Hagáis los que hagáis, siempre ganamos los mismos

Pedro Chaves Giraldo. Portavoz de Izquierda Abierta Madrid, Profesor de Ciencia Política y miembro de Econonuestra.

Articulo publicado en blog Econonuestra de publico.es el 17 de mayo

En tiempos de campaña electoral, las encuestas son un arma de guerra usada por todo el mundo con mayor o menor empeño y profesionalidad. Naturalmente, no es que los partidos políticos escriban los resultados de encuestas ficticias: eso se hace a través de encargos ad hoc que suelen expresar con bastante exactitud los intereses estratégicos de algunos partidos, particularmente de los grandes, pero no solo. En estos días hemos leído datos inverosímiles de encuestas que realizan proyecciones de escaños con apenas 500 encuestas telefónicas en todo el estado.

En una situación tan móvil, inestable e incierta como la actual, cuando el 49,3% del electorado se muestra indeciso respecto a quién votar, puede pasar cualquier cosa. En ese espacio de indecisión las estrategias electorales pueden cosechar réditos y hacer que la balanza de las expectativas se incline a su favor.

En este artículo, me referiré exclusivamente a los datos que ofrecen las dos últimas encuestas del CIS de abril y mayo de 2014.

El primer dato importante se refiere, precisamente, a esta situación de profunda inestabilidad política y elevadas posibilidades de resultados insospechados. No obstante, las probabilidades de voto de aquellos/as que han decidido votar pero que no saben por quién (casi ocho millones de ciudadanos/as) no se reparten ni aleatoria ni caprichosamente. La indecisión se concentra entre votar al PP o al PSOE (14,3%); votar al PP o a la UPyD (2,7%); votar al PSOE o a IU/ICV/Anova (6,9%) o votar al PSOE o a la UPyD (2,5%). El resto de valores no parece muy significativo.

Otro dato relevante es el de los cambios en la fidelidad de los votantes, es decir la posibilidad de cambiar de partido. Los datos dicen que los niveles de fidelización tanto del PSOE como del PP son inusualmente bajos (apenas superan el 50%) en comparación, por ejemplo, con Izquierda Unida: 70,6% (inusualmente altos).

Por otra parte, la decisión de votar se va a sustanciar en relación con los temas nacionales: un 67,1% del electorado reconoce que su decisión de votar tendrá en consideración esos factores por encima de las cuestiones estrictamente europeas, aun cuando existe una conciencia extendida y asumida de la importancia de la UE para nuestras vidas y del Parlamento Europeo mismo (para un 83% de los encuestados, las medidas que se toman en Europa son muy o bastante importantes).

Sabiendo entonces que la partida se va a disputar en el terreno de lo estatal-nacional, conviene considerar los tres clivajes más significativos alrededor de los cuales se está articulando el debate político: el eje izquierda-derecha; el eje dentro-fuera del sistema (la representación de la desconfianza política); el eje centro-periferia. El desplazamiento de la agenda hacia estos ejes es lo que más cambios puede producir, considerando el hastío y la desconfianza de los españoles hacia la política y los partidos.

Por otra parte, la valoración de la gestión por parte del gobierno y de la oposición señala la fragilidad del PP y el hundimiento del PSOE a unos niveles desconocidos. En términos agregados, el 86,4% de los encuestados desconfía de Rajoy; pero esta cifra se incrementa hasta el 90,5% en el caso de Rubalcaba. En términos desagregados, el 58,6% de los votantes del PP tienen poca o ninguna confianza en el presidente del gobierno frente al 39,9% que tienen mucha o bastante confianza. En el caso del secretario general del PSOE, un 76,1% de sus votantes tiene poca o ninguna confianza en él, frente a un 22,6% que sí confía. Son datos demoledores para el PSOE y preocupantes para el PP. El Partido Popular puede manejar a su favor un cierto cambio en la percepción de la evolución de la crisis. Parece, sin embargo, que la estrategia de apoyarse en ese cambio en las perspectivas para mejorar sus perspectivas electorales no ha dado resultado hasta el momento.

La fragilidad e incertidumbre juegan en sentido contrario a los intereses de los dos grandes partidos, y especialmente del PP por su condición de partido de gobierno. Aún más si compartimos un dato de la realidad electoral en nuestro país: las elecciones europeas, elecciones de segundo orden, han producido resultados electorales muy similares a los que luego resultan en las elecciones de primer orden (las generales, autonómicas y locales). Por eso estas elecciones son tan importantes y existe una posibilidad real de abrir un ciclo político y electoral, pero también de malograr esta oportunidad.
La apertura del ciclo implicaría una modificación sustancial –o percibida como tal- de los resultados de estos comicios: crisis manifiesta del bipartidisimo; incremento sustancial del tercer y cuarto partidos estatales (IU y UPyD) como alternativas al modelo bipartidista; aparición –eventualmente- de nuevas fuerzas en calidad de representación alrededor del eje dentro-fuera del sistema (como Podemos, PartidoX, Vox…). El resumen de este escenario debería hacer constar tanto la crisis del bipartidismo como la emergencia de alternativas pensables como tales por la ciudadanía.

Las expectativas de abrir un nuevo ciclo electoral, y con ello un nuevo ciclo político, fracasarían si el
resultado de las elecciones europeas hiciera posible la siguiente lectura: la crisis del bipartidismo no es tal o no alcanza niveles críticos (la horquilla de resultados para los dos grandes partidos oscila entre el 61% y 66% (según los siguientes sondeos: Metroscopia, CIS, ABC, Invimark, Sigma Dos, Demoscopia); el crecimiento del tercer y cuarto partido no es relevante y/o frustra la posibilidad de una alternativa al modelo bipartidista (la suma de intención de voto de IU y UPyD oscila entre el 14% y el 22%); la representación se fragmenta en varias direcciones, haciendo imposible una única lectura de esa fragmentación.

Si este último contexto se produjera se habría malogrado una oportunidad probablemente única de abrir una puerta real de disputa de la hegemonía política en nuestro país y, con ello, de construcción de un nuevo espacio social y político de representación que pudiera ser visibilizado como una alternativa posible por la mayoría.

Este escenario enviaría un mensaje fatal a la movilización social crítica y a las fuerzas políticas que han intervenido en ese espacio con la voluntad de representarlo: “hagáis lo que hagáis, siempre ganamos los mismos”. Un golpe a la movilización y a la conciencia crítica, sin ninguna duda. De paso se haría más pensable y asequible para una mayoría la idea de una gran coalición entre un PP hegemónico y un PSOE en retirada estratégica.

Con un panorama de elevada fragmentación, neutralizadas en el imaginario colectivo las opciones de cambio político, sería más presentable la opción de “reorientar” la situación a partir de una coalición que convocase, por sentido de la responsabilidad, a los dos grandes partidos políticos.

Quiero terminar por donde empecé: en estas circunstancias de tanta inestabilidad las estrategias electorales resultan muy relevantes, de hecho pueden ser decisivas. Las encuestas forman parte del arsenal de estas estrategias. Y, particularmente, el PP tiene una estrategia combinada que entraña enormes peligros para lo que muchos y muchas deseamos: que estas elecciones europeas contribuyan a inaugurar un nuevo ciclo político. Veremos.

sábado, 17 de mayo de 2014

El nuevo rapto de Europa: social y ciudadano

Tasio Oliver, Candidato al Parlamento Europeo por IU, Portavoz de Izquierda Abierta Córdoba y Secretario Federal Adjunto de Política Institucional de IU.

Publicado en tasioliver.eu el 16 de mayo de 2014

El pasado 12 de mayo se lanzaba el libro “Cambiar Europa: Confluencias políticas y sociales para una Europa en crisis”. Mi aportación a ese libro habla sobre la respuesta ante el cambio de Europa que está en las izquierdas. Una respuesta social, mayoritaria y efectiva, paneuropea y que trascienda el actual modelo del marco europeo. Una respuesta que debe ser nuestra apuesta, el nuevo rapto de Europa, abriendo esta Europa a la gente. Aquí os dejo con el artículo entero y os recomiendo el libro:

La eterna inflexión de las conciencias se ha roto en Europa. El continente de la lucha por la emancipación y la justicia sociales ha quebrado su esencia, y ahora desperdiga en migajas, por miles de rincones, barrios y ciudades, ese pasado maltrecho. La Europa sinónimo y encarnación de las ansias de bienestar de la mayoría social, hoy suena mal, huele peor, y es un triste remedo de lo que pretendía ser hace apenas medio siglo.

La deriva antisocial de unas instituciones desvividas por curar las heridas del gran capital financiero; de unos políticos alejados de la ciudadanía, en cenáculos escasamente democráticos; la sombra buitrera de los lobbies que sobrevuelan Bruselas, hacen que el flujo entero de nuestra calidad democrática, en primer momento, y de vida, al fin, estén pervertidos.

En ese contexto, el 22 de Marzo de 2014, las llamadas ‘marchas por la dignidad’ se unificaron en Madrid consiguiendo que España (entre 1 y 1,5 millones de españoles se dieron cita en las calles de la capital) clamase al unísono por otras políticas que no roben la dignidad a las personas y que no nos maltraten lenta y calladamente a través de unas medidas de recorte que, tras el anónimo y falso sesgo de las cifras, siegan a diario la vida de millones de europeos y europeas.

En cambio nadie ha presenciado ningún cortejo financiero, de banqueros peticionarios, que desde Barcelona, Londres o Berlín, peregrinase en 2008 hasta Bruselas para que la Unión Europea les salvase las cuentas y les tapase las vergüenzas. No hizo falta.

Las Marchas del Capital no se han dado porque esas decisiones no necesitan ni de mayorías sociales, ni del consenso y aprobación de la ciudadanía, ni de elecciones o refrendo alguno: se toman de facto, como fácticos son los poderes que inducen a, y consiguen que, líneas enteras de actuación política paneuropea sean iniciadas, reforzadas o cortadas de raíz.

Los lobbies ya hacen la debida presión, el soterrado trabajo, evidenciando nítidamente la connivencia hilada entre determinado flujo de capital y una mayoría nada desdeñable de poder político en Bruselas (o Madrid), mero siervo al cabo de intereses económicos que se remiten a la acumulación de riqueza de una minoría social en todo el continente y a la estratificación entre economías acreedores y deudores como falla insalvable entre Estados.

En este mismo contexto de hartazgo y rebeldía, este 22 de marzo, junto con la Dignidad, también se reivindicó el Agua. El día Mundial del Agua de este año, con el lema ‘Energía y agua’, nos recordaba que estos derechos básicos deben aún pelearse debido a la tendencia a privatizar o mercantilizar aún más su servicio y líneas enteras de su gestión.

En esta ocasión es gracias a ciudadanos y organizaciones sociales por toda Europa que estamos más cerca de conseguir la garantía de, al menos, uno de esos derechos, el agua, tras lograr, mediante la acción popular, ciudadana, que los servicios de abastecimiento y saneamiento de agua ‘saltaran’ de una Directiva de Concesiones que va encaminada a facilitar las privatizaciones en toda Europa.

¿Cómo? Organizados para una Iniciativa Ciudadana Europea, la Right2Water, auspiciada por sindicatos, redes ciudadanas y sociales, plataformas de operadores públicos, y otros actores sociales, se ha logrado lo que no ha conseguido ningún partido político hasta el momento: que la Comisión Europea se pronuncie sobre “la importancia del derecho humano al agua y al saneamiento como un bien público y un valor fundamental”, recalcando además que “el agua no es una mercancía”.

La Iniciativa Ciudadana Europea permite que, a partir de la firma de un millón de ciudadanos europeos, la ciudadanía participe directamente en el desarrollo de políticas de la UE. Hoy en día es absolutamente posible hacer extensivo a amplios espacios de trabajo y reivindicación social estas reivindicaciones: con carácter paneuropeo y de forma inmediata (teniendo en cuenta la existencia de certificados digitales y las enormes posibilidades que alcanzan las nuevas tecnologías), la agenda política europea puede decidirse (al menos parcialmente) desde una plataforma de empoderamiento ciudadano.

Pongo estos dos ejemplos, las marchas de la dignidad y las Iniciativas Ciudadanas Europeas que han sido exitosas hasta la fecha, como muestras de la articulación de un ‘poder ciudadano efectivo’ en la configuración de los nuevos flujos políticos de la Unión que no ha estado fomentado, de manera decidida, por ningún partido político; opino que la izquierda debe fomentar, mimar, utilizar y reivindicar como un motor más del cambio la configuración de este nuevo poder ciudadano europeo.
Hoy, la ciudadanía europea, desafecta de la vieja política y del antisocial y asimétrico modelo de integración europeo, está buscando nuevas fórmulas que consigan armar una renovada forma de practicar una respuesta social, ante el colapso del sistema partidista instaurado en la Unión y los modos de uso y organización social y económicos heredados del siglo XX (y aún XIX).

La nueva conciencia ciudadana

La nueva conciencia ciudadana en la política es una emergencia; en este renacer de la gente como sujeto de cambio, perdido después de años de machacona conversión en meros usuarios o clientes, los partidos políticos de la izquierda europea, que reivindicamos la representación del pueblo, debemos aprender a retro-alimentar nuestras formas de estar, de hacer y de ser “sujetos políticos” en la sociedad europea del siglo XXI.

Un hacer y un estar que implica no sólo observar, escuchar y transmitir, sino la voluntad firme de dejarnos participar, de transformarnos en herramientas de nueva democracia, que sirvan de forma verdaderamente útil a la mayoría social europea (independientemente de su situación económica y social); porque es un 90% de europeos el que coincide en la defensa de determinados preceptos que van encaminados, fundamentalmente, a conseguir paliar tres déficit de la actual configuración europea, tres carencias que sufrimos a la postre:

1) Un modelo socioeconómico cada vez más ajeno a la justicia social y a la sostenibilidad (heredadas de la última socialdemocracia europea pero que hoy es una amarga quimera a recuperar y cuyo desmantelamiento ya comenzó con Maastricht).

2) Un modelo de configuración política excepcionalmente asimétrico y poco democrático, que influye en las vidas de millones de europeos pero sobre el que los millones de europeos/as escasamente podemos incidir.

3)  Una indefinición absoluta de nuestro papel en el contexto y escena internacionales. 

La realidad es que la definición del modelo europeo, por la propia configuración administrativa e institucional de la Unión Europea pero también por la evidenciada connivencia de intereses entre grandes corporaciones económicas y algunos partidos/Estado, queda lejos de la ‘gente’ y, mucho menos, de concernir acuerdo para mejorar su día a día.

La desconexión abisal entre los intereses de la real politik que define el camino europeo, y el clamor de la mayoría social, que quiere transgredir esa senda, hoy es una falla insalvable. El pueblo sabe, y grita, sobre todo en el sur, contra la encerrona sin solución de la moderación del déficit; contra la pantomima de la competitividad empresarial; contra esas instituciones y sus modos.

Está pues abonado el terreno de la desafección para que el fantasma de un renovado euro-nazismo campe a sus anchas… El peligro es el discurso antieuropeísta trascendido de la derecha más radical, cuyo lenguaje directo a la víscera, está más cerca de tensionar el main stream de la Unión que la narración de un cambio en Europa por motivos de clase…

¿Y la respuesta? La tenemos las izquierdas; en forma de unidad, de asunción de nuevos roles, ejemplificado en la puesta en marcha de nuevos procesos, que generen liderazgos diferentes. Una respuesta social, mayoritaria y efectiva, paneuropea y que trascienda el actual modelo del marco europeo; y esa debe ser nuestra apuesta, el nuevo rapto de Europa, abriendo esta Europa a la gente.

Abrir Europa y armar un nuevo rapto de Europa: el de la izquierda

La realidad de aquella Europa de esperanza hoy ha devenido en dolor, siendo más sangrante que nunca esa dolencia. Digamos basta; abramos Europa, definámosla de nuevo; marquemos el paso del nuevo escenario. Digamos, ahora, más Europa, pero distinta, diferente, casi opuesta… Mejor.
Abrir Europa a los ciudadanos es hoy, pues, esencial si queremos salvar y fomentar, desde una concepción radicalmente distinta al del actual modelo, el renacer de un europeismo integrador y social, sostenible y humanista.

Utilizar las herramientas que ya tenemos sobre la mesa para cambiar la agenda del debate político europeo, es una prioridad; habilitar otras puertas de entrada que transformen políticamente la cultura dominante y que potencien el cambio necesario de modelo, es parte del camino; y trabajar por la configuración de un frente paneuropeo, amplio, de la izquierda social y política, que abogue por más Europa pero recuperando su esencia social y redefiniendo el pacto social que auspicie su crecimiento, es el paso que debemos marcar.

En ese escenario, las posiciones políticas de la izquierda divergen, y hasta el solo efluvio de recuperar determinadas dinámicas socialdemócratas parece revolucionario, suficiente, algo… Pero no lo es; el reto es acerca de dibujar un nuevo horizonte, por completo, el nuevo escenario de una Europa renovada; nuevas normas, nuevas instituciones, nuevos actores. No hay más.

Pero este nuevo relato que tenemos que tensar entre todos/as, no dará sus frutos, ni movilizará a una mayoría social paneuropea, si no articula un triple discurso, al menos: 1) Obvio, la recuperación necesaria de políticas que incidan en la redistribución de la riqueza y la intervención económica por el bien de la mayoría, y el medio 2) Una apuesta clara por la redistribución del poder, la recuperación de derechos ciudadanos y la creación de espacios de democracia participativa 3) Una asunción de máximos sobre la corporeidad democrática de la Unión: proceso constituyente o al menos conclusión del “consenso de la transacción”.

Ante la inconexa muerte de las instituciones europeas, manijeras de causas e intereses, algunos, debiéramos ser todos, decimos más Europa, pero una Europa radicalmente social, profundamente democrática y esencialmente participada y solidaria.

jueves, 15 de mayo de 2014

¡Felipe González dice la verdad!

Luis García Montero, nuestro compañero poeta y Catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada.

Articulo publicado el 15 de mayo de 2014 en publico.es:

http://blogs.publico.es/luis-garcia-montero/1054/felipe-gonzalez-dice-la-verdad/e-mayo/

La campaña electoral se parece mucho a un bombardeo de consignas, declaraciones, descalificaciones, promesas, polémicas, rumores, demagogia y fuegos artificiales. Europa queda bajo los escombros del bombardeo. Falta por saber si aparecerá viva o muerta, si es ya cadáver o hay posibilidad de salvarla. No cabe duda: por muchos escombros, por muchas distracciones y manipulaciones que se acumulen, Europa está debajo.
Pongo un solo ejemplo, porque creo que es un acontecimiento histórico que ha sucedido en la última semana: Felipe González ha dicho una verdad. Desde que tengo uso de razón, y por edad me tocó la razón ante que la democracia, no había oído nunca a Felipe González decir una verdad. De hecho es un ejemplo acabado del cinismo político que configura la razón de Estado posmoderna.
A los ciudadanos concebidos como niños, se les puede tratar con mentiras piadosas. Aunque las formas exigen la representación electoral, el verdadero poder, el que conviene, el que sabe, el que lleva el timón, no puede dejarse en manos del pueblo. Está bien donde está: en las altas esferas. Por eso es necesaria la rutina del engaño.
Felipe González vivió momentos de gloria con el asunto de la OTAN. Fue una obra de arte utilizar en 1982 el no  a la OTAN para conseguir un Gobierno que tenía como una de sus tareas prioritarias el sí a la OTAN. La manipulación mediática que se volcó más tarde sobre el referéndum de 1986 fue un curso acelerado de degradación democrática. Pero si dejamos a un lado las actuaciones estelares, podremos valorar la importancia de la rutina: la mentira como equipaje imprescindible del Gobierno. Hizo escuela en la Moncloa y en esas seguimos.
Que Felipe González era partidario de una gran coalición entre PSOE y PP resultaba previsible. De hecho llevaba tiempo trabajando en este proyecto con el apoyo de algunos grandes nombres del periodismo y la banca española. Parece lógico, se trata de un capítulo más de la fascinación de Felipe González por el mundo del dinero y de su desprecio por cualquier izquierda que no acepte ser un brazo político del Banco de Santander. Quiere un PSOE que no mire a la izquierda, sino que se dedique a consolidar el sistema.
La gran coalición evidencia así que el PSOE, según Felipe, tiene más que ver con el PP que con IU. Las soluciones a la crisis deben venir de una reafirmación de votos con el mundo del dinero, el abrazo que caracterizó el glamour de sus gobiernos y que ha definido después su jubilación y sus viajes por el ancho mundo y por los consejos de administración.
Así que no es raro que Felipe González sea partidario de la gran coalición. Lo verdaderamente significativo es que lo diga, que no tape su trabajo hacia el sí con un no para andar por los mítines. En otros tiempos, Felipe hubiese hecho como Elena Valenciano, hubiese pedido el voto para detener las privatizaciones, ocultando con una sonrisa el historial del PSOE en el afán privatizador y en el desmantelamiento del Estado.
No sé si hace falta decir que el PSOE y el PP no son iguales. Y si bajamos a la militancia de base, las diferencias son claras. La lógica del bipartidismo no consiste en que sean los mismos perros con distinto collar, sino en que sean distintos perros con un mismo collar: el predominio del poder económico heredado del franquismo. Las mentiras de Felipe González y su responsabilidad de Estado han servido por tradición para encadenar el voto socialista a las élites financieras.
Si ahora dice la verdad, no es por un descuido. Si ha disparado a la línea de flotación de la campaña electoral de su partido, es porque le interesa que no tenga un buen resultado, que no se vea a sí mismo como alternativa de Gobierno, que la tan cacareada renovación no signifique un cambio de rumbo, sino una vuelta al espíritu de la Transición. El gran pacto entre el PSOE y el PP es la versión en el siglo XXI de la Transición, un gesto esperado por el rey y la banca.
La polémica desatada por Felipe González  forma parte de los escombros de esta semana. Pero un escombro bien leído nos lleva al cuerpo sepultado. ¿Es que esta Europa de la desigualdad no es la gran obra de un pacto entre conservadores y socialdemócratas? No hablo de coyunturas, sino de la creación de una dinámica política y financiera para liquidar la soberanía popular y los Estados en favor de la impunidad especulativa.
Así que el pacto PSOE-PP no supone alterar el debate europeo con asuntos de política nacional. Supone poner el dedo en la llaga, hablar de la política que nos ha hecho desde Europa más pobres y menos dueños de nuestro destino.

 

jueves, 8 de mayo de 2014

¿Realmente sirve para algo el Parlamento Europeo?

Pedro Chaves Giraldo. Portavoz de Izquierda Abierta Madrid, Profesor de Ciencia Política y miembro de Econonuestra.

 Articulo publicado en The Economy Journal el 8 de mayo de 2014


Los mitos urbanos sobre el Parlamento Europeo son tan numerosos o más que sobre la vida de otras instituciones representativas. Su lejanía y las dudas sobre su utilidad le han mantenido alejado del foco de las críticas más acervas contra la profesionalización de la política, pero tampoco ha escapado de las mismas.
 
Y una buena parte de esas críticas son más que razonables y justas.

De hecho, hasta ahora, la mayoría de los grandes partidos han utilizado el Parlamento Europeo como lugar en el que “retirar” a sus activos políticos gastados o jubilables, ofreciéndoles un lugar cómodo y tranquilo, bien remunerado y alejado de los molestos focos de la opinión pública y, a veces, hasta del trabajo mismo.

Y sin embargo el Parlamento Europeo es un instrumento esencial en una estrategia de cambio político en Europa. Con todas sus limitaciones, el Parlamento es la única institución que goza de la legitimidad popular y, por ello, puede convertirse en una poderosa caja de resonancia de la movilización y resistencia social contras las políticas austericidas y contra la gestión oligárquica de la crisis.

Y eso es así, sobre todo, porque lo nuevo de esta crisis es que ha colocado en el centro del conflicto la legitimidad del proceso de integración europea. Es decir, su utilidad, su estructura decisional, sus perspectivas. La crisis ha traído de la mano una politización inesperada -por su velocidad- del proceso de integración. Y ha hecho real el debate sobre alternativas a la situación actual. Mientras que los especialistas discutían sobre la conveniencia de la politización del proceso de integración, dando por hecho que se trataba de una opción entre algunas más, ésta se ha colado por la puerta grande sin preguntar a los que dicen que saben.

El Parlamento Europeo forma parte de una estructura institucional anómala en las democracias representativas. Frente a la división de poderes tradicional la Unión Europea está dividida en dos ramas que dibujan un cuadrado institucional: la rama ejecutiva formada por la Comisión Europea y el Consejo Europeo y la rama legislativa por el Parlamento y el Consejo aun cuando, la Comisión es la que dispone de la iniciativa legislativa. Como vemos una articulación compleja que hace que el proceso de toma de decisiones sea largo, complicado y escasamente comprensible.

Es común decir que el Parlamento Europeo ha sido la institución que más poder ha ganado desde Maastricht, pasando de ser una “institución florero” a ejercer capacidades de codecisión y bloqueo.

Y aunque sigue siendo una institución disminuida en sus capacidades de control y de iniciativa, las reformas de Niza y Lisboa han mejorado el margen de maniobra que permitiría hacer más visible la labor política realizada o por realizar en el Parlamento Europeo. A través de los mecanismos del proceso legislativo ordinario; el dictamen conforme o el dictamen obligatorio conforme el Parlamento puede mejorar su papel como actor político en la discusión sobre el futuro del proceso de integración. Y, especialmente, el debate que se suscitará alrededor de la elección del Presidente/a de la Comisión permitirá generar una auténtica controversia política alrededor de los diferentes modelos y proyectos sobre los que pensar el futuro de la Unión.

Cosas que el Parlamento Europeo podría hacer
 
Habría que decir que el entramado institucional produce y reproduce el déficit democrático crónico que padece la construcción europea desde sus orígenes. Y que ninguna reforma parcial o menor logrará reducir esa brecha democrática que cuestiona permanentemente la legitimidad de las decisiones tomadas por las instituciones europeas.

Así es que la refundación democrática de la UE es una exigencia en los tiempos de desconfianza y crisis de legitimidad. No obstante se pueden acometer reformas parciales que, al menos, minimicen el daño y orienten la perspectiva de un cambio sistémico. Por ejemplo, atribuir competencias legislativas al Parlamento o incorporar la Unión Económica y Monetaria a las capacidades de control parlamentario. O exigir un procedimiento único en toda Europa de participación estatal en los Consejos de modo que se asegure que los parlamentos nacionales conocen lo que van a hacer sus gobiernos en la UE. O bien, crear un encuentro interparlamentario regular entre los parlamentarios nacionales y los parlamentarios europeos, de modo que pueda discutirse sobre iniciativas legislativas etc.

Además de eso, es posible usar algunos de los instrumentos que el Tratado de Lisboa ha habilitado para dar visibilidad tanto a la resistencia como a la propuesta.

Entre ellas la Iniciativa Ciudadana Europea, una invitación para que la Comisión Europea proponga un texto legislativo en alguno de los ámbitos de competencia de la UE. Las iniciativas ciudadanas deben recibir el apoyo de, al menos, un millón de ciudadanos de siete de los veintiocho Estados miembros de la UE, alcanzando un número mínimo de firmantes en cada uno de ellos. A fecha de hoy una ICE sobre el agua y su condición de bien público ha conseguido el número de firmas suficientes para continuar el procedimiento.

Huelga insistir en las limitaciones de este procedimiento y afirmar que está muy lejos de significar ningún salto de calidad en la participación ciudadana en la construcción europea. Dicho lo cual y en este contexto de crisis de legitimidad, esta posibilidad puede contribuir tanto a hacer visible el rechazo como las alternativas. Y debe ser considerado con toda seriedad.

Resulta relevante conocer que las dinámicas de votación en el Parlamento Europeo reflejan, precisamente, esa lógica de articulación del conflicto político que se observa, también en nuestras democracias nacionales.
La coalición más significativa, populares y socialistas

Un estudio de la dinámica parlamentaria en los últimos diez años nos dice de las oportunidades que surgen en la nueva legislatura: la coalición de acuerdo en votaciones más importantes en el PE es la que se ha dado entre el GUE (el grupo de la Izquierda Alternativa) y los Verdes, un 79,3% de las veces. Y el acuerdo entre el GUE y el grupo socialista: un 72% de las veces. Hay que señalar que los socialistas y los populares han votado juntos un 64,5% de las ocasiones. Bien es verdad que en las cuestiones sustanciales (economía, finanzas etc.) la coalición más significativa es la que comparten populares y socialistas. No es extraño, ambas familias han sido las impulsoras y protagonistas de este proceso de integración y, particularmente, desde Maastricht, las que han defendido con mayor ahínco las lógicas de privatización y desregulación impulsadas y promovidas desde la Comisión Europea con el objetivo de propiciar la creación de un mercado único.

Por otra parte la irrupción en varios países de partidos claramente xenófobos y anti-proceso de integración producirá, sin duda, una nueva agenda política y hará mucho más visible el conflicto respecto a cuestiones esenciales de la vida política en la UE.

Esto significa que en la próxima legislatura el Parlamento será novedosa y, en muchos aspectos, imprevisible.La crisis ha hecho visible que la construcción europea es un juego en el que unos ganan y otros pierden. Y las lógicas económicas puestas en marcha desde Maastricht y acentuadas en la gestión de la crisis implican un deterioro de las condiciones de vida para la mayoría insoportables, especialmente, pero no solo, en los países del sur o de la periferia económica de la UEM, entre ellos España.

Estas elecciones y el futuro Parlamento Europeo pueden y deben jugar un papel muy importante como institución que hace visible la resistencia y la propuesta. Esta vez, discutir de Europa es una necesidad.

sábado, 3 de mayo de 2014

Un dos de mayo

Luis García Montero, nuestro compañero poeta y Catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada.

Articulo publicado el 1 de mayo de 2014 en publico.es:

http://blogs.publico.es/luis-garcia-montero/1027/un-dos-de-mayo/

Las guerras sacan lo peor de los seres humanos, suponen una radicalización de los bajos instintos que merodean bajo la normalidad. Parece que las campañas electorales sólo sirven ya para extremar los defectos de la política en su mentira y su mezquindad cotidiana.

Estamos en la precampaña de las elecciones europeas. Sólo hemos vivido unas pocas declaraciones y unos pocos enfrentamientos de los dos partidos mayoritarios. Y ya sentimos un infinito cansancio. Ese es el síntoma: el infinito, insoportable cansancio que provoca la política oficial en España y en Europa.

El PP y el PSOE crispan la campaña electoral con enfrentamientos muy subidos de tono en los parlamentos de España y Andalucía. Deben saber por qué lo hacen. La agresividad convoca a sus fieles. Llaman a votar a sus seguidores en nombre del rencor que sienten contra el adversario, ya que no pueden ofrecer una ilusión propia.

Pero hay algo más: esa crispación extiende entre muchos ciudadanos el desprecio, el cansancio ante el griterío inútil de la política. La crispación innecesaria es una forma de recordar que la política es espectáculo, que no sirve ya para solucionar nuestros problemas. Favorece la abstención de los que no se contentan con las peleas teatrales entre el PP y el PSOE.

Se pelean por la herencia de Zapatero, por los sobresueldos, por la corrupción, por el aborto… Pueden ser asuntos importantes, pero convertir en griterío cuestiones de política española sólo sirve para ocultar el debate sobre Europa. No quieren, no pueden decir la verdad: la construcción de esta Europa ha sido una gran estafa. Y los ciudadanos maltratados se merecen que todos digamos la verdad: esta Europa es una estafa.

La cuestión nacional es importante, pero situada en otro sentido. ¿Cómo defendemos la dignidad de los ciudadanos españoles ante la humillación económica sufrida por intereses extranjeros?.

Los ciudadanos tienen derecho a oírlo. Todos debemos decirlo: políticos, sindicalistas, intelectuales, economistas. Y quien sea responsable debe pedir también perdón. Pedir perdón porque el proceso de construcción europea ha sido un experimento político dirigido para acabar con los derechos sociales y empobrecer a la población en favor de las élites económicas.

Pedir perdón porque la Unión no sirve para defender los derechos humanos en el mundo, no sirve para borrar fronteras interiores, no sirve para que los ciudadanos europeos dejen de ser maltratados como extranjeros en Europa según su raza, su desempleo o su poder adquisitivo.

Pedir perdón porque es inadmisible que en una democracia no sirva para nada lo que votan los ciudadanos. En Europa no decide el Parlamento, sino las instituciones no votadas. El Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea imponen sus decisiones a los Estados. La dichosa Troika, tres personas distintas y un solo Dios: el dinero. La especulación ha empobrecido la vida de los trabajadores para acumular la riqueza de los que se dedican a mover sus capitales sobre la deuda forzada de los Estados.

Este juego lo pagan sobre todo los países del Sur. Los españoles, los portugueses, los griegos, los italianos y, ahora, los franceses, no somos vagos, no vivimos por encima de nuestras posibilidades. Somos las víctimas de una política colonial impuesta por el Banco Central en nombre de la banca alemana.

Dejemos de mentir. O se cambian las cosas o no merece la pena seguir. A los países del Sur no les merece la pena mantener la avaricia colonial del capitalismo alemán. O se aceptan las reformas necesarias e inmediatas que hacen falta para democratizar la economía europea o es mejor salirse de la moneda única y de la Unión Europea. Habrá que empezar de nuevo.

De esto es de lo que hay que discutir. Lo demás es engañar a los ciudadanos y mantener una Europa concebida como una estafa cívica.

La identidad cívica nacional es prioritaria, pero en relación con Europa. Este 1 de mayo debe tener mucho de 2 de mayo: una defensa orgullosa de los intereses cívicos de España frente a la economía especulativa de la Troika. Salir a la calle para defendernos de una injusticia extranjera y para luchar por una justicia nacional. Sin identidad solidaria es imposible una política social. Busquemos la identidad que permita la defensa de los trabajadores. Es la mejor forma de evitar un resurgimiento de las identidades de extrema derecha.

Del dos de mayo no salió en realidad el patriotismo clerical y absolutista de Fernando VII. Salieron las Cortes de Cádiz, la Constitución, la conciencia del pueblo, sus derechos como fundamento cívico de una comunidad. Eso salió. Por desgracia las élites españolas quisieron conservar sus privilegios y le abrieron las puertas a los Cien Mil Hijos de San Luis, un ejército europeo de depredadores.

Ahora parece bastar con un ejército de 3: la Troika. ¿Basta para siempre, por siempre? Empecemos por no mentir. Esta Europa es una estafa.

viernes, 18 de abril de 2014

Cuando se expulsa a los europeos de Europa

En estos días cuelga de la fachada el edificio Berlaymont de la Comisión Europea en Bruselas una enorme pancarta publicitaria que habla de la libertad de circulación de trabajadores y de personas. Una de las famosas cuatro libertades santificadas por el Tratado de Roma. Ignoramos si ha sido la
casualidad, el destino o una comprensión pelín aviesa y retorcida del significado de la oportunidad política, el que ha hecho coincidir esta gesta comunicacional de la Comisión con las noticias de que estados de la Unión usan la legislación comunitaria para expulsar a ciudadanos/as de sus fronteras. Los casos más notables: Bélgica y ahora Alemania, sin contar con Suiza, que forma también parte del espacio Schengen.

En una comparecencia en ESADE el 27 de marzo de este año el Comisario Europeo Almunia sentenció sobre la legalidad de esas normas: “Hay una norma de la UE de 2004 que permite que un país que ha acogido a un inmigrante pero que, pasado algún tiempo, no tiene medios de vida, pueda remitirlo a su país de origen”.

Almunia se refería a la Directiva 2004/38/CE que condiciona la libre circulación por razones de salud, seguridad y orden públicos y que, en sus artículos 7.1.b y 14.1, establece el requisito para las personas europeas inactivas o estudiantes, de demostrar que disponen de recursos y seguro médico suficientes para no convertirse “en una carga excesiva para la asistencia social del Estado miembro de acogida”.

El Reglamento UE 492/2011 que actualizaba el originario Reglamento que regulaba esta materia (CEE 1612/68) se extiende en explicar la condición constituyente del derecho a la libre circulación de trabajadores en el marco del proceso de integración europea, explicitando los derechos que les amparan a él y sus familias.

En este punto reside uno de los problemas de la normativa: el derecho a la libre circulación fue inicialmente predicable de la condición de trabajador, como derecho  complementario a la libertad de circulación de mercancías, capitales o servicios, en el contexto de creación y consolidación de un mercado único. Y aunque estas normas no establecían una definición única y clara de lo que entendían por “trabajador”, la doctrina del TJCE generó una jurisprudencia que hacía extensible esta condición a cualquier desempeño profesional por el que se perciba un salario, independientemente de la cuantía de éste o del sector profesional, o de la actividad realizada. Podía abarcar también a quien, habiendo trabajado en el país de acogida o teniendo un vínculo con su mercado laboral, estuviera eventualmente desempleado pero en búsqueda activa de empleo. Pero aún con esta perspectiva extensa de lo que debe entenderse como trabajador, que fue plasmada en la Directiva 2004/38, lo cierto es que el derecho a la libre circulación se mantiene subordinado a la construcción de un mercado único y sus exigencias por medio de los límites que establece también la Directiva respecto a las personas no activas. Así, se da la paradoja de que la libre circulación es un derecho ciudadano según la Carta de derechos fundamentales europea (artículo 45) y por lo tanto entra dentro de la categoría de derechos civiles o políticos, mientras se mantiene como derecho vinculado principalmente a la condición (ampliada) de trabajador.

En el contexto de la mayor crisis económica desde el crack del 29 y de la gestión neoliberal de la misma, esta circunstancia agudiza algunos de los procesos en marcha con resultados imprevisibles. En particular, es de destacar la asimetría entre las opciones de política económica y monetaria a disposición de los estados para hacer frente a la crisis y las exigencias de las instituciones europeas, de la moneda única y de la economía global. Efectivamente, los estados ya no disponen de la devaluación de la moneda o la inversión y gasto público para hacer frente al impacto producido por la crisis. Además, las exigencias del Pacto de Convergencia y otras medidas de gobernanza de la crisis (Six Packs, Two Packs etc..) les obligan a cumplir con rigurosos estándares macroeconómicos. Frente a esto, los estados solo disponen para equilibrar sus economías de lo que se ha denominado “devaluación interna”: un espectacular ajuste vía reducción de salarios, degradación de las condiciones laborales y recortes en las políticas de gasto público, para intentar mejorar sus estándares de competitividad en el mercado internacional.

La propia Comisión Europea se ve atrapada en un discurso que vincula el derecho a la libre circulación a los derechos propios de la ciudadanía europea, sin condicionamiento alguno a la movilidad laboral, que no es más que una dimensión específica del derecho ampliado a la ciudadanía. Así en su informe sobre la ciudadanía de la UE de 8 de mayo 2013, la Comisión Europea afirma que “la movilidad de los ciudadanos impulsa la economía de la UE”, refiriéndose por tanto a la libre circulación como derecho propio de la ciudadanía europea sin condicionantes económicos o laborales, y con efectos económicos positivos.

Se refuerza la impresión de que el diktat de los mercados financieros es el único eje a partir del cual
entender el proceso de integración en la actualidad. Y mientras, se consolida el hecho de una Unión Europea con profundas desigualdades en lo que se refiere a la distribución de ingresos y riqueza, y  como espacio productivo y comercial.

En este marco, la libertad de circulación aparecía de manera real como una vía de escape y de regulación laboral y social en el marco europeo. Desde el punto de vista del imaginario comunitario, se convertía en una promesa de solidaridad del Oeste con el Este, y especialmente del Norte con el Sur, ante las situaciones de colapso interno de estos últimos países.  La propia Comisión ha destacado en su mencionado informe de 2013 las virtudes de la movilidad laboral como “potente mecanismo de ajuste para hacer frente a los desequilibrios y contribuir a mejorar el ajuste entre empleos y cualificaciones, al tiempo que alivia el sufrimiento social entre los ciudadanos de la UE”, enfatizando así los efectos económicos positivos de la movilidad reciente en el marco de la UE, que cifra en 24 mil millones de euros de ingresos.

Pues bien, esta expresión de solidaridad europea  parece sin embargo ahora una puerta cerrada en términos económicos y un portazo en el imaginario de una identidad europea basada en la solidaridad y la empatía paneuropea, dada la deriva que están tomando determinadas legislaciones nacionales.
Y este portazo puede tener repercusiones mayores de las que se imaginan los que con tanta inconsciencia están gestionando la crisis económica en Europa.

La UE está pasando por su peor momento en términos de apreciación por parte de la ciudadanía europea. Según el último Eurobarómetro Standard Eurobarometer 80, la imagen de la UE se ha deteriorado en más de 23 puntos desde el año 2001. En la actualidad, sólo un 31% de los encuestados dice tener una imagen positiva de la UE, frente a un 39% que la tiene neutra y un 28% que la tiene negativa. La distancia entre la imagen positiva y negativa, que en 2001 era de 37 puntos a favor de la positiva, hoy es de sólo 3 puntos. Un 66% de la ciudadanía de la UE considera que su voz no cuenta para nada en los asuntos comunitarios, y éste, al igual que otros indicadores, pone de relieve la aparición y consolidación de una fractura Norte-Sur que hasta ahora no existía, no al menos con esta intensidad. A la pregunta de si se sienten o no ciudadanos de la UE, un 59% contesta que sí en términos agregados, frente a un 40% que niega sentirse ciudadano de la UE. Pero estos indicadores son radicalmente distintos siguiendo esta fractura Norte-Sur: en Alemania, 73% responden “sí”, frente a un 26% de respuestas negativas ; en cambio en Grecia, 58% responden “no” frente a un 42% que sí se consideran ciudadanos de la UE.

Si la evidencia de la fractura Norte-Sur comienza a ser una realidad que puede condicionar el futuro del proceso de integración, el duro golpe político y simbólico al imaginario de la UE en la cabeza y el corazón de los ciudadanos europeos puede ser aún más significativo.

La libre circulación es el derecho más apreciado
Cuando se interroga a los ciudadanos sobre los resultados positivos de la UE, la libre circulación de las personas goza desde hace muchos años del mayor apoyo y consenso. Para un 57% de los encuestados, éste es con diferencia el mayor logro de la UE, solo seguido por la paz entre los estados, con un 53%. Si consideramos que la paz lograda a través del proceso de integración formaba parte de los ideales fundacionales, y tenemos en cuenta que los siguientes ítems apreciados (Euro o programa Erasmus) figuran con apoyos del 25% y el 23%, salta a la vista  que la idea de la libertad de circulación se ha instituido como un factor simbólico de primera magnitud en el imaginario europeo. Un elemento que sigue alimentando el apoyo a la UE y que puede verse modificado por la evidencia de que se trata de un derecho condicionado y limitado.

La percepción pública de la libre circulación
Por último, esta limitación a derechos de ciudadanía evidencia la centralidad de la lógica del mercado y añaden un obstáculo más a la creación de un espacio público europeo. Sin embargo, la existencia de ese espacio es una  condición para que pueda conformarse un espacio político y democrático de deliberación y decisión, que contribuya a dimensionar a nivel de la UE lo que perdemos de manera irreversible en el estado nacional, y a construir un nuevo ámbito de articulación de intereses y de representación política.

Por eso, son urgentes iniciativas coordinadas de actores sociales y políticos que denuncien las situaciones de constricción a la libertad real de circulación, y sus consecuencias. Y que estas acciones expresen la solidaridad y el compromiso de los y las de abajo frente a las lógicas de los gobiernos y los intereses que representan. En estos momentos, la fractura Norte-Sur que se evidencia  en distintos ámbitos, es uno de los mayores riesgos para el proceso de integración europeo a medio plazo. Es difícil seguir observando a los dirigentes europeos enredados en su jerga comunitaria, mientras el edificio de la legitimidad ciudadana se resquebraja a ojos vista.

viernes, 11 de abril de 2014

La lucha de los cantautores por las libertades democráticas


Elisa Serna, cantautora y represaliada política 

Articulo publicado el 6 de diciembre de 2009 en publico.es: 

http://blogs.publico.es/elisaserna/2009/12/06/al-constitucionalista-desconocido/

Con la alegría del Eureka! que exclamó Borth en su laboratorio, cuando por fin pudo visualizar el átomo tras someterlo a la cámara negra y la luz espectral, me abro paso hoy, entre las brumas del tiempo para narrar a los jóvenes y a quien pudiera interesar, un acontecimiento cultural que, inopinadamente, brotó impetuoso en toda España desde 1956 hasta nuestros días: los cantautores.

La España que nos vio crecer

Hacía un año que el filosofo José Ortega y Gasset había muerto y el partido comunista había desactivado la guerrilla o maquis que había hecho perdurar con las armas en la mano y mucho coraje, la razón republicana de 1931.

Rafael Alberti y Paco Ibañez: "A galopar"
Hegemónico el franquismo desde 1939, los años cincuenta son el apogeo de la deshumanización que acometió a los vencedores de la guerra civil, tras su triunfo, el 1 de Abril de 1939.Se sabía sometarrado, escondido, en secreto, que cientos de miles de presos republicanos estaban siendo torturados y fusilados e n lo que las fuerzas victoriosas denominaron Batallones Especiales de Trabajadores Voluntarios…

La prohibición de todas las filosofías o ideologías distintas del nacional-catolicismo seguía perjudicando el desarrollo en libertad de la propia conciencia, convirtiéndose en un delito contra la salud mental pública, que de nuevo tras los nueve años de la II Republica, atenazó y en algunos casos paralizó – como durante los cuatro siglos de Inquisición, 1492-1813 -, las funciones racionalistas de un gran porcentaje de los habitantes de esta Piel de Toro. Volvieron algunos a presumir de no saber, de no entender, ni de números ni de letras, como asevera sucedió en la España inquisitorial, el historiador Américo Castro.

El cerco a periodistas, intelectuales y artistas

La más estricta imposición de mecanismos de Censura, que perdurará hasta 1978 y es el nacional-flamenquismo en las músicas populares, una impostura lacerante en Galicia, País Vasco, Cataluña o Madrid. Tablaos de Coros y Danzas con pololos, llegan hasta la aldea más pequeña, donde las Flechas Falangistas preceden al rótulo del pueblo, para ocupar en la Plaza del Generalísimo, antes de la Constitución, el lugar -jamás la función- de las Misiones Pedagógicas de la II República.

La Iglesia Católica, Apostólica y Romana que también financiara el Golpe de Estado de 1936, confiesa, encubre y perdona a militares, requetés, monárquicos, caciques, banqueros, delatores, portadores de Penas de Muerte o verdugos con objeto de ir exterminando
Raimon, Recital en Económicas , Madrid
físicamente a los republicanos supervivientes de la Guerra Civil, que habiendo llegando al número de trescientos mil, se vieron atrapados y sin escapatoria, en las Prisiones y Campos de Concentración que existieron desde 1939 en nuestro país, mientras la Judicatura franquista preparaba la Causa General , el Tribunal de Responsabilidades Políticas, o el Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo, con cuyas incautaciones financiaba todos sus actividades el régimen franquista en aquellos años, como el Genocidio programado para el exterminio de presos.

Eso pasaba mientras nosotros estudiábamos guitarra, canto y les poníamos música a los poetas de la Generación de 27.Mientras curas obreros, estudiantes alerta, trabajadores despiertos, nos cedían los pequeños locales y cuchitriles en que podían tener acceso.

El caldo de cultivo

Elisa Serna: "Este tiempo ha de acabar"
Tras la Guerra Civil, se daba un arquetipo de cura asilvestrado que con seguridad y ademanes pseudonavarros. señalaba con regocijo y para hacer méritos, el lugar exacto del campanario, desde el que dispararon sin miedo a labradores, mujeres y niños, jóvenes de la “quinta del biberón” que como improvisados oficiales del Frente Popular supieron –desde su analfabetismo- defender los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad de que gozaron con la República.

Retumbaba la España de los cincuenta con el grito –al cuello de su camisa- de Amnistía o Libertad que los cientos de miles de prisioneros republicanos lanzaban al mundo, desde las obras que como esclavos realizaban, a pico y pala, que no había excavadoras: una sardina y un cuarto de chusco al día, les hambrearon hasta que algunos dejaron de saber quiénes eran. Fue el caso de mi tío Moreno, de mi padre, el valiente capitán de artillería de la 42 Brigada Mixta, Batallón 167, el de los segovianos.

Una voz rasga la noche franquista…

María del Mar Bonet: "Cançons de Menorca
Y estando en esas, Paco Ibáñez, en París, con su padre en el Campo de Concentración de Argelés, miró un día el rostro compungido de su madre y le puso música a la primera canción del último “Mester” de Trovadores, el de Libertad”: La más bella niña… que quería que la dejaran llorar tranquila, a orillas del mar… Corría el año de 1956.

Tenían los Beatles que comer todavía mucho fish and chips, pescado y patatas fritas, en el kiosco de Tottenham Court Road y a Manolo Escobar no le habían robado el carro aún, cuando sigiloso y encorvado, como el Inspector Gáchet, Chícho Sánchez Ferlósio volvía de los Países Nórdicos con un disco de culto escondido en el forro del pasamontañas.

Allí Chícho, cabalmente -en pleno Pacto de Silencio- nos abría los ojos de la conciencia cantando: “cuando canta el gallo negro es que ya se acaba el día, si cantara el gallo rojo, otro gallo cantaría” Nos informaba en verso de que en la temible Dirección General de Seguridad franquista de la Puerta del Sol de Madrid, -cuya memoria histórica ha sido blanqueada por Alberto Ruiz Gallardón- Chicho “había conocido el crimen esa mañana”, que ”su pena tenía color de sangre humana” que “solo nubes y polvo lo presenciaron: Julián Grimàu, hermano, le asesinaron, le asesinaron” y proseguía trovando: “que no fuéramos a trabajar, que dejáramos quieta la herramienta, que era hora de luchar” y concluía “a la huelga diez, a la huelga cien, a la huelga madre, yo voy también, yo por ellos, madre, y ellos por mí”.

Creación-represión-creación

Otro colega catalán, Raimon, vino a la Facultad de Económicas, como se sabe, a decirnos que pusiéramos la cara Al Vent y no al Sol, que estábamos “todos llenos de noche, buscando a Dios (al Dios desconocido, al Dios de Aristóteles, buscando la mejor celada de nuestra lógica contra la Dictadura, se sobre-entendía).

Chico Sánchez Ferlosio: "Gallo rojo, gallo negro"
Esos años la Policía Armada , a caballo, la Brigada de Investigación Social, que hasta en los días de lluvia abría el periódico en las esquinas, para disimular, y el Tribunal de Orden Público al unísono, no daban abasto en los campus universitarios. En la DGS suicidan al estudiante Enrique Ruano. Expedientan y expulsan en la Complutense a los catedráticos que introducen la filosofía marxista en la Universidad: Enrique Tierno Galván o José Luis Aranguren, entre otros, pero se crea el Sindicato Democrático de Estudiantes uno de cuyos dirigentes, Enrique Ruano, es suicidado, [arrojado desde una ventana] como Julián Grimau.

Entonces, Luis Serrahima, conmocionado por la noticia y desde Barcelona, escribe el poema ¿Qué volen aquesta gent? sobre la muerte de Enrique Ruano, que Maria del Mar Bonet interpreta hasta la lágrima.

Corre o disparo, ayer

Blindada hasta las cejas de Carrero Blanco, la Censura Franquista, la prensa -si mencionaba estos acontecimientos- era añadiendo, por orden de los servicios secretos del Régimen, que la Policía o la Guardia Civil había disparado al aire. Pero en Leganés quien cayó muerto fue un obrero de la construcción, sin alas: Pedro Patiño, que también tiene su romance. Antes oyó el grito habitual, a la carrera, como el ganado, con la lengua fuera: Corre o disparo!

Esperanzados, hoy

Imanol: "Orain Borrokarenean"
Por eso hoy , 10 de Octubre de 2007,dia en que la presión sostenidas de cientos de Asociaciones Memorialistas han conseguido – con nuestros diputados a la cabeza, la entrada en vías de debate en comisión en el Congreso de los Diputados de España, insisto en la Memoria de aquel, yo le llamo, Mester de Libertad y rindo homenaje desde aquí, a las cantautoras y cantautores que, siguiendo el ejemplo de nuestros cabales Paco Ibáñez, Chícho Sánchez Ferlósio, Teresa Rebull o Raimon, se comprometieron en Galicia, Euskal Herria, Cataluña y resto del Estado con la Libertad. Un Cancionero tradicional ya que sigue acompañando los momentos álgidos de la lucha de las trabajadoras y trabajadores de toda especie, en nuestra tierra; la Crónica Cantada de los acontecimientos que el franquismo prohibía saber y en vano pretendió encubrir. Todos sintieron el zzzip de la tijera a lo mejor de su obra y la sombra larga de la Inquisición en el Tribunal de Orden Público.

A pesar de la represión, siempre adelante

La aparente inmovilización y silencio impuesto en nuestro país desde 1939 a 1978, mantiene intacto el coraje y el valor de los republicanos supervivientes a la Guerra Civil, a pesar de la represión “universal” por completa, que mediante hambreados, incautaciones, humillaciones, palizas, torturas, condenas a muerte, “paseos”, “sacas”, va distribuyendo la Judicatura Militar Franquista, mediante la creación de mecanismos como la Causa General, el Tribunal de Responsabilidades Políticas, la Ley de Fugas, la de Peligrosidad Social, el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo o el Tribunal de Orden Público.

Hilario Camacho: "Madrid amanece"
Pero igual que contemplamos, cada Primavera, los cerezos nevados del Valle del Tiétar y bien sabemos que detrás de cada flor, brotarán arracimadas las afrodisíacas cerezas rojas, la palabra de Blas de Otero, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Miguel Hernández o Antonio Machado cantadas por Paco Ibáñez o los poemas propios de Chicho Sánchez Ferlosio, Raimon, José Meneses, Imanol o Miró Casabella restablecieron y abrieron las compuertas cerradas por el franquismo al asesinar o enviar al exilio a los artistas e intelectuales, que con las Misiones Pedagógicas habían llegado hasta la aldea más pequeña de España, de 1931 a 1939.

Arriesgaron su carrera y su vida en ese afán, como lo demuestran las varias -dolorosas e indignantes- muertes prematuras de cantautores: Ovidi Montllor, Manuel Picón, Carlos Cano, Indio Juan, Imanol, Carmen Santonja entre otros. Triste el corazón por ello, redoblan nuestros cabales una frenética agitación cultural en España y en el mundo, que pronto, tras el pétalo blanco del verso, haría brotar airados, rojos y afrodisíacos, sus frutos: el Mester de Libertad.

El efecto Cantautor: el puente a la Generación del 27,
la toma de conciencia, la afiliación, la financiación de la lucha

Luis Pastor: "Vamos juntos"
En la década que prosigue, arracimados y alertas, ante la negrura del sistema, estampan la belleza de sus voces y poetas, en grupos como Voces Ceibes, Bibiano y Benedicto en Galicia, Ez doc amairu en el País Vasco, Nova Cançó, Miquel Porter, Serrahima, Quico Pí de la Serra, Ovidi Montllor, Mª del Mar Bonet, Llach, Marina Rossell, Subirachs, Montaner, en Cataluña, la Fanega o el Mester de Juglaría en Castilla, Labordeta o La Bullonera en Aragón, All Tall en el País Valencià, Pablo Guerrero y Luis Pastor en Extremadura, Canción del Pueblo en Madrid, Adolfo Celdrán, Elisa Serna, Hilario Camacho, o Manifiesto Canción del Sur, Carlos Cano o Aurora Moreno en Andalucía.

El “efecto cantautor”, imprescindible y necesario, se traduce en esos años en una pérdida del miedo en cuantos abarrotaban los recitales que con los mecheros encendidos, cantaban a coro balanceándose rítmicamente, todos juntos, con los auditorios a reventar: A Galopar hasta enterrarlos en el mar, o Chola mano, hermano, o Con tu puedo o mi quiero, o habrá y día entre todos, al levantar la vista, veremos una tierra que ponga Libertad, o L’Estaca, o Resistirem mes encara, o el Romance de Juan Garcia, o La Murga de los currelantes, etc. etc. etc.

Pablo Guerrero; "Tiene que llover a cantaros ..."
Cantando y bailando, miles de espectadores en la Universidad, los Teatros, los barrios, los garajes, camiones, asociaciones de vecinos, ateneos de barrio, Fiestas anuales, aulas o también algunas Iglesias “pastoreadas” por Cristianos por el Socialismo seguidores de la Teología de la Liberación, toman conciencia de la existencia en Europa y la hermosura de los Derechos Humanos y la Libertad plena.

Como hace Marcello Mastroiani en Sostiene Pereira, ante la crueldad de la represión franquista, los ciudadanos -entonces súbditos- dan el paso, se cuelgan el morral de los panfletos. Se comprometen, se suman a otros, y por fin se afilian masivamente en asociaciones, sindicatos o partidos clandestinos, con las más variadas filosofías marxistas. Luego, se “trenzaron las banderas” sindicales o partidistas -reconozcámoslo- a la luz de la política de Reconciliación Nacional y el Pacto por la Libertad de los más organizados y numerosos, en los años de clandestinidad: el Partido Comunista de España, para la reconstrucción de la Democracia en nuestro país, donde la “soledad iba a desaparecer”, según canta Silvio Rodríguez.

Pero nada podrían haber avanzado en la propuesta de “partido y sindicato de masas” que nos lanzara Togliatti desde Italia, sin la entrega generosa de los Cantautores, las CCOO, la UGT, la USO, los Cristianos por el Socialismo, el PSOE, la CNT, la Liga Comunista, LCR, el Partido de los Trabajadores, la ORT, el Movimiento Comunista, etc.

José Antonio Labordeta: "Habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos una tierra, que ponga Libertad"
Queda pues demostrado y con ello concluyo, que los Cantautores pusieron las primeras piedras de la Democracia que disfrutamos hoy en España Reconstruyeron el puente entre la generación poética, los ilustrados y los intelectuales del 27, que trajeron la II República.. Optaron por la categoría musical de los instrumentos y las músicas propias de nuestras culturas. Y lo más hermoso: aunque tuvieron que encajar la Censura, Multas Gubernativas, Órdenes de Busca y Captura, retiradas de pasaportes, emprisionamientos, interrogatorios, o la ominosa vigilancia permanente de la Brigada de Investigación Social, la Policía Armada, la Guardia Civil y “otros servicios afectos” volverían a poner toda la carne en el asador, si por un quiebro raro de nuestra Historia, los valores de la II República, Libertad, Igualdad y Fraternidad, se vieran amenazados.